El Tao

Un hombre enseña más por el ejemplo que predicando a los demás cómo deberían ser.
Sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso de las cosas.
No busca ni mucho dinero, ni mucha alabanza.
Sin embargo, halla bastante de ambas.
No arrebata éxitos porque no necesita de la fama.
Permite que los sentidos descansen y se aquieten.
Cuando se tiene tiempo para reflexionar, se puede ver con mayor claridad lo esencial de sí mismo y de los demás.

Cuando no entiendas qué dice una persona, no persigas cada una de sus palabras.
Rinde tus esfuerzos. Silénciate interiormente y escucha con tu ser más profundo.

Cuando te asombre algo que veas o escuches, no luches por entender. Retírate un momento en tí mismo y cálmate. Cuando una persona está en calma, lo complejo se hace simple.
Mientras más te liberes de tu empeño y mientras más abierto y receptivo estés, con más facilidad sabrás qué está ocurriendo.

Cuando me desprendo de lo que tengo, recibo lo que necesito (si entrego el poder, tengo todo el poder).

Cuando renuncio a impresionar a un grupo, me hago verdaderamente impresionante.
Mientras menos parezco, más soy.

La muestra de fuerza sugiere inseguridad.
Las intervenciones suaves, si son claras, vencen las más rígidas resistencias.

Si tienes seguridad interior, obtendrás lo que quieres. Además, serás más pausado y durarás mas.

Vive sin temer a la muerte.
Esta libertad te protegerá de todo peligro.

Todo lo que crece, es flexible.
Toda fuerza duradera es flexible.
Todo crecimiento avanza hacia afuera de un núcleo potente. Tú eres el núcleo.
La vitalidad de la lucidez es un flujo contínuo.
No halla resistencias y continúa sin descanso.

Aprende a confiar en lo que está ocurriendo.
Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá.
Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.

La lucidez estimula a la gente, pero el brillo excesivo la inhibe.

Todos los conflictos se resuelven por sí mismos tarde o temprano.

Ten respeto por toda persona y todo tema que se dirija a ti.

Un encuentro es una danza y no una amenaza a tu existencia.
Toda situación, por amplia o complicada que sea, empieza de manera simple y pequeña.
No evites ni busques encuentros.
Aprende a reconocer los comienzos.
Cualquier cosa es fácil de resolver cuando nace.
Un árbol erguido y rígido comienza como un flexible pimpollo.

La vida es una oportunidad.
Nunca busques una batalla.
Tu fuerza consiste en tu inteligencia.
Nadie te puede decir qué hacer.
En ésto consiste tu libertad.
En ésto consiste tu responsabilidad.

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