Cuarto Chakra - Cardíaco

El chakra del corazón (chakra 4A) es el centro a través del cual amamos. A través de él fluye la energía de la conexión con toda forma de vida. Cuanto más abierto está su centro, mayor es nuestra capacidad de amar un círculo de vida cada vez más amplio. Cuando este centro se halla en funcionamiento, nos amamos a nosotros mismos y a nuestros hijos, cónyuges, familiares, animales domésticos, amigos, vecinos y compatriotas, a nuestros iguales y a todas las criaturas de la Tierra.
A través de este centro conectamos los cordones con los centros del corazón de aquellos con quienes tenemos una relación amorosa, lo que incluye a los niños y a los padres, igual que a los amantes y cónyuges. Probablemente ha oído alguna vez la expresión «las cuerdas del corazón», referida a estos cordones. Los sentimientos amorosos que fluyen a través de este chakra suelen hacer que las lágrimas acudan a nuestros ojos.
Una vez que hemos experimentado este estado de amor declarado, nos damos cuenta de lo mucho que lo echábamos de menos y lloramos. Cuando este chakra está abierto, la persona puede ver al individuo completo centro de su prójimo. Puede ver la exclusividad y la belleza y la luz internas de cada individuo, así como sus aspectos negativos o infradesarrollados. En su estado negativo (cerrado), la persona tiene dificultades para amar, en el sentido de dar amor sin esperar nada a cambio.
El chakra del corazón es el más importante entre los que se emplean en el proceso curativo. Todas las energías metabolizadas mediante el chakra ascienden por la corriente de fuerza vertical a través de las raíces de los chakras y hacia el interior del chakra del corazón, antes de salir por las manos o los ojos del sanador. En el proceso de curación, el corazón transmuta las energías del plano terrestre en espirituales, y las energías del plano espiritual en terrenales para que el paciente las utilice. Hablaremos de esto más detalladamente en el capítulo dedicado a la curación.
Situado a mitad de camino entre los omóplatos, el chakra 4B está relacionado con la voluntad egocéntrica, o voluntad exterior. Éste es el centro desde el que actuamos en el mundo físico. Perseguimos lo que deseamos.
Si este centro gira en el sentido de las agujas del reloj, nuestra actitud acerca de la consecución de cosas en la vida será positiva, y consideraremos a las demás personas como soportes para estos logros. Entonces tendremos las experiencias que apoyen este punto de vista, porque es parte de nuestra vida. Tendremos la experiencia de que nuestra voluntad y la voluntad divina están de acuerdo. Veremos la voluntad de nuestros amigos alineada con la nuestra. Por ejemplo, si el lector desea escribir un libro, tendrá la visión de sus amigos ayudándole y de la aceptación de su obra por los editores, quienes dirán: «Sí, esto es precisamente lo que estábamos buscando».
Por contra, si este centro se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj, es aplicable lo opuesto. Tendremos la idea equivocada de que la voluntad de Dios y las de las otras personas se oponen a la nuestra. Nos parecerá que la gente forma bloques que se oponen al logro de aquello que deseamos, a que consigamos algo. Tendremos que atravesarlos o saltarlos para obtener lo que queremos, en vez de considerar su posible ayuda. Creeremos en afirmaciones tales como «mi voluntad sobre la tuya» o «mi voluntad sobre la de Dios».
En este caso están implícitas creencias fuertemente enraizadas acerca del funcionamiento del universo.
En ocasiones, la imagen del universo como un lugar básicamente hostil donde sólo sobrevivirán los agresores fuertes suele reducirse a expresiones como esta: «Si no lo logro, significará que está en juego mi supervivencia final». La persona funciona por control y trata de dar mayor seguridad a su mundo controlando a los demás. La solución consiste en que la persona se dé cuenta de que está creando un ambiente hostil con su agresión y se exponga entonces alazar de dejarse ir y ver si es posible la supervivencia sin control. Si afronta este riesgo, con el tiempo llegará a experimentar un universo benigno, abundante y seguro en el que la existen'` cia de la persona está apoyada por el todo.
En otro caso, este centro puede ser superactivo. Podría tener una medida muy amplia en el sentido de las agujas del reloj junto con un chakra pequeño del corazón, en el mismo sentido o en el contrario. La voluntad de la persona no es entonces particularmente negativa; la usa simplemente para servir a la función que desempeñaría el centro cardiaco. En vez de ser capaz de dejarse ir, confiar y amar, es decir, de pasar más energía por el chakra del corazón (4A), la persona busca la compensación en su voluntad. Hace que pase más energía por el aspecto posterior del chakra 4, entre los omóplatos. Puede que la persona diga sotto voce: «Quiero seguir mi camino sin tener que considerar tu humanidad». Esta persona funciona principalmente a través de la voluntad, y no tanto por el amor, o mediante el poder de encima más que por el de dentro. Es la deformación en la que uno desearía «ser propietario» de su pareja en lugar de su igual.


Manos que Curan
Barbara Brennan

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