Quinientos volúmenes, tres palabras

Se cuenta que en la Persia antigua vivía un rey llamado Zémir. Coronado muy joven, se propuso el deber de instruirse: reunió alrededor de él a numerosos eruditos procedentes de todos los países y les pidió que editaran para él la historia de la humanidad.
Pasaron veinte años preparando la edición. Por fin, se dirigieron al palacio, cargados con quinientos volúmenes al lomo de doce camellos.
El rey Zémir había pasado entonces de la cuarentena.
- Ya soy viejo - les dijo -, no tendré tiempo de leer todos estos libros antes de morir. Por favor, haced una edición abreviada.
Durante otros veinte años los eruditos trabajaron sobre estos libros y volvieron al palacio con tres camellos solamente.
- NO puedo leer todos estos libros. Por favor, haced una edición más corta.
Trabajaron diez años más, después volvieron con un elefante cargado con sus obras. Pero el rey tenía ya más de setenta años; medio ciego, ciertamente no podía leer. Zémer pidió una edición más abreviada aún. También los eruditos habían envejecido. Se concentraron cinco años más, y justo antes de la muerte del rey, volvieron con un solo volumen.
- Voy a morir pues sin ningún conocimiento sobre la historia del hombre - dijo.
El más anciano de los eruditos desde la cabecera de la cama del rey respondió:
- Voy a explicarle en tres palabras la historia del hombre: el hombre nace, sufre y finalmente muere.
En ese mismo instante el rey expiró.

2 comentarios:

rafael g dijo...

no hay que tardar tanto en perfeccionar los datos, o los conocimientos, pues se nos muere el alumno.

Andrea Somosa dijo...

Muy acertado tu comentario.
Un abrazo

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