El lado oculto de las palabras

Alfonso Colodrón"
Las grandes palabras se utilizan con bajos fines, las pequeñas palabrasse utilizan con fines elevados. Las grandes palabras son de uso corriente,las pequeñas palabras tienen una utilización estratégica" (Lao Tse)
En el Génesis se cuenta cómo al ver Yahvéh la Torre de Babel, que loshumanos habían construido para que su cúspide llegara hasta el cielo, sedijo:
"Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Ea, pues,bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cadacual el de su prójimo" (Génesis, 11, 6-7).
La tradición popular atribuye a este relato bíblico el origen de lasdiversas lenguas. Pero su alegoría resume magistralmente la naturalezamúltiple de la palabra. Por medio de ella, somos capaces de crear odestruir, embelesar o envenenar, herir o curar. Con las palabras ocultamosnuestros pensamientos vergonzantes o expresamos nuestras emociones mássublimes.Las palabras son las mallas de la red en la que quedan atrapados nuestrosrecuerdos individuales y nuestra historia colectiva. Constituyen losladrillos con los que se han construido las grandes obras de la literaturauniversal, que nos han hecho llorar y reír, apasionarnos y soñar, porhacerse eco de la misma vida con sus gozos y sus sombras, sus miserias ytoda su grandeza.
Como afirmó Lao Tse hace más de 2.500 años, las grandesverdades se expresan con palabras sencillas y las grandes palabrasgeneralizan la mentira. Detrás de las palabras se esconden la intención o elvacío, los tópicos más frívolos o las más elevadas comprensiones.Un ruido que no cesaHoy día las palabras nos invaden. Las pronunciadas y las escritas, lasdichas y las que, apenas sugeridas, quedan flotando en el aire. Nuestroruido mental es sobreestimulado y sale de nuevo afuera para engrosar eluniverso de estereotipos con los que nos defendemos. Se establece de estemodo un terreno común de acuerdo, para proteger el territorio mucho máscomprometido de una auténtica comunicación: una unión común con el otro.
Los profesionales de algunas disciplinas científicas oscurecen a vecesdeliberadamente su lenguaje. El mensaje subyacente es doble. Para los legosen la materia: "Coto privado, prohibido inmiscuirse". Para los colegas: "Loexpuesto es nuevo y meritorio: su ininteligibilidad es la prueba".La radio y la televisión no cesan de emitir día y noche palabras en forma deanuncios, noticieros, discursos y teleseries. Muchas tertulias de los mediosde comunicación parecen rendir culto a la Gran Ceremonia de la Vacuidad. Talvez su vértigo sólo oculte un único mensaje: "No tengáis miedo a la soledadni a la muerte; las palabras nos harán olvidar el inexorable paso deltiempo". Es entonces cuando el silencio se convierte en un bien tan preciadocomo el agua pura de manantial o el aire no contaminado y cuando, cualbocanada de aire fresco, nos llega la frase escrita en la puerta de algunosmonasterios: "¿Por qué romper el silencio si no es para mejorarlo?".
Las realidades fabricadas
Los medios de comunicación sirven de filtros protectores contra el dolorajeno. Las tragedias y los sufrimientos de los demás nos llegan en blanco ynegro, como esquelas amortiguadas por el tiempo. O en tecnicolor entrepelícula y película de Holliwood. Apenas intentamos empezar a digerir unanoticia, otra viene a borrarla ocupando de nuevo el espacio de los sentidosy del corazón. Lo que sucede muere irremediablemente ante nuestra impotenciapara cambiar su curso. Las reseñas de lo acontecido reviven mediantepalabras lo que fue y ya no es. A medida que se ensancha nuestra concienciacon la recepción de datos, nuestra energía queda aprisionada por los límitesde la geografía y de la política. Ésta invade el silencio con la pretensiónde ocupar un lugar cada vez mayor en el vasto entramado de lo real.
Enmascarar las palabras es una técnica que ha llegado a una extremasofisticación en el ámbito político. Tal vez, porque uno de los objetivosprincipales de partidos y Gobiernos sea conseguir convencer al máximo devotantes mediante la persuasión. Lejos queda ésta del concepto que de ellatenía Platón como la capacidad para "conducir el alma por la vía de laverdad". Las promesas vagas se convierten en eslóganes; la apelación a lossentimientos primarios se refuerza con tópicos; los datos se combinan o sesacan de contexto, convirtiéndose en titulares noticiables. En esta especiede mercadillo, el mejor "voceador" obtiene la mayor clientela. Al final, ¡laúltima palabra la tienen las palabras portadoras de mensajes eficaces!
Los comunicados diplomáticos miden milimétricamente cada verbo y cadaadjetivo; los adverbios o su ausencia están cargados de matices. No es lomismo que un Gobierno "siga con interés", (toma nota de) los asuntos de otropaís, que esté "altamente preocupado" (desearía una pronta solución); es muydistinto que "exprese su más enérgico rechazo" (toma de posición que puedeno conllevar ninguna acción) o que haga saber que "podría no permanecerpasivo" (amenaza velada, por ejemplo, de un bloqueo comercial o de cualquierotra medida de presión).Existen multitud de "fórmulas mágicas" que tienen un rotundo impacto. Porejemplo, el Departamento de Estado norteamericano lanzó en 1990 "dudasrazonables" sobre las causas del agrandamiento del agujero de ozono. Conéstas dos sencillas palabras lograba retrasar la adopción de medidas paralimitar la contaminación atmosférica producida en parte por la industriaautomovilística.
Los comunicados gubernamentales suelen minimizar los malos resultados ymagnificar los logros. Basta con dar la vuelta a una frase. Así, elcomunicado oficial "el índice de desempleo ha descendido respecto al mismomes del año anterior" puede ocultar un aumento real de decenas de miles depersonas en paro. Pero tal vez, una de las técnicas más utilizadas por todoslos Gobiernos del mundo sea el eufemismo, que "suaviza" la realidad: detrásde una limpieza de calles policial puede esconderse un número indeterminadode detenciones ilegales o una brutal redada; cuando un Ejército se felicitapor haber alcanzado su objetivo puede que quiera decir que bombardeó uncampo de refugiados, y si ha obtenido el control de la zona tal vez estéomitiendo informar que se han desplazado a miles de campesinos o que se haarrasado una ciudad entera. A quien ande desprevenido sólo le quedará unaleve sensación de que el orden ha sido restablecido.
La "personalidad" de los vocablos
Cada palabra puede tener múltiples connotaciones según dónde y quién laemplee. A fin y al cabo sólo son representaciones simbólicas de objetos,sentimientos o conceptos abstractos. El color y el olor se lo ponen losprejuicios, la información previa y la experiencia personal. Cada cerebroindividual es un traductor simultáneo, más o menos fiel, de lo que oyen losoídos o lee la vista (o el tacto en el sistema Braille). La simple palabra"casa" sugiere imágenes muy distintas a un esquimal que viva en un iglú, aun beduino que desmonte su tienda al ritmo de las estaciones, a un campesinomexicano de un pueblo colonial o a cualquier urbanista occidental que vivaen un apartamento de bloques periféricos.
A pesar de los diccionarios y de las Academias de la Lengua, las palabras,como los virus mutantes, se transforman cada día, aparecen y desaparecen, semezclan y cambian de significado. En algunos países como Argentina, México oUruguay, verbos tan usuales como coger no pueden utilizarse sin una cargasexual; cualquier español deberá sustituirlo allí, por "sujetar" "tomar" o"agarrar", so pena de verse sometido a bromas como la que me hizo un amigouruguayo en Montevideo: al decirle que había tenido que "coger" dosautobuses para ir a verle, respondió con tono de guasa: "¡Qué bárbaro, vos"cogés" cualquier cosa!
Una fiesta "padrísima" en México significa que es genial, divertida, quevale la pena. Una situación "madre" es, por el contrario, una situacióndifícil y no deseable. Así pues, las palabras no sólo tienen género, sinosexo e incluso connotaciones machistas, según las culturas.
El lenguaje "políticamente correcto", a pesar de sus exageraciones, haencendido el debate sobre la revisión de todo término con connotacionesdegradantes para las personas. Algunos de sus aciertos se van imponiendopaulatinamente, como decir drogadependientes -que denota una enfermedad ouna debilidad-, en lugar de drogadictos -que se asocia con perversión odelincuencia-; igualmente se ha sustituido la palabra subnormal-calificativo peyorativo para designar a quien está por debajo de la norma-,por discapacitado -que denota simplemente una insuficiencia funcional o unacarencia orgánica-.
Tal vez sea hora de eliminar de nuestro vocabulario las frases,aparentemente inocentes, pero que puedan suponer menosprecio hacia otrasculturas, pueblos o minorías. Imaginemos el asombro de cualquier extranjerosi le contamos que un colega "ha hecho el indio" por asumir la defensa desus compañeros de trabajo, ya que después de "trabajar como un negro"durante diez años, ha sido tomado por "cabeza de turco" y despedido. El jefeque "es un judío" le ha "engañado como un chino" y le ha "gitaneado laindemnización".
¡Traga tiérrame!
Las palabras, como las personas, tienen su sombra y su grandeza, susintenciones dobles, que impactan como torpedos por debajo de la línea deflotación, y significados sublimes por encima del nivel de la intención. Loslapsus ligüísticos están llenos de significados. Los tres volúmenes de Lapsicopatología de la vida cotidiana de Sigmund Freud constituyen toda unaenciclopedia pionera de los mismos. Hoy día el lenguaje corriente identificaya los "lapsus freudianos" como esas asociaciones aparentemente absurdas,esos errores y olvidos significativos, que revelan el subconsciente dequienes los cometen: la verdadera realidad oculta más allá de logramaticalmente expresado.Mi prima Angélica salpica su conversación con aparentes despropósitos, queal final tienen su dosis de sabiduría. Cuando se enamoró por enésima vez,creyéndose Julieta, llamaba siempre suspirando a su amante: "¡Ay, miRomero!". Sólo se le escapaba cada vez una "r" de más, pero su voz inundabaa su Romeo con la fragancia del romeral que rodea la casa de campo en la quevive. A pesar de que en aquellos años no sabía que su "Romero" fracasaríaposteriormente en todos sus negocios, siempre decía ufana cuando lepresentaba a los amigos: "Tiene una gran porvenir detrás de él". Conociendosu buen corazón, las personas más cercanas solemos eliminar el adverbio"no", que se le escapa a veces, para descubrir sus auténticos sentimientos,lo mismo que hacía Freud a veces para interpretar el inconsciente de suspacientes. Así, por ejemplo, cuando Angélica recibe invitados en su casapara comer y éstos llegan con adelanto, a veces se le escapa: "Estoyencantada de que no halláis llegado antes". Al final, en el pueblo laapodaron "!traga tiérrame!, pues nunca sabían cuando decía lo que realmentese le entendía o pensaba lo que literalmente decía.
En muchas ocasiones hasta las erratas de imprenta cobran su significado,como la encontrada en una Introducción a la programación neurolingüística,publicada en 1994, que explica que el nivel de aprendizaje espiritual esaquél en el que "consideramos y revisamos las grandes cuestionesmatafísicas". Podemos preguntarnos si el traductor o el corrector de pruebaspensó que lo metafísico "mata" simplemente el nivel físico.
La palabra creadora
Se dice que más vale una imagen que mil palabras, pero una imagen capaz detransfigurar la realidad es capaz de ser evocada por un solo verso inmortal.La poesía tiene la virtud de arrancarnos del fondo del alma los sentimientosy experiencias más sublimes, hacerlas revivir y transformarnos . Pocos comoel poeta peruano César Vallejo han descrito con menos palabras el dolorprofundo ante la muerte de un ser querido, que asocia a algo tan sencillocomo el sentimiento de impotencia cuando se nos "quema el pan a la puertadel horno" o a los efectos devastadores de "cien caballos de Atila", en supoema que empieza: "Hay penas en el alma...!
Cuando la palabra surge del propio organismo, de la experiencia vivida o delsilencio interior es capaz de mover montañas. Es de aquí de donde surgen laspalabras que curan, que se transforman en bálsamo milagroso para quiensufre, por estar impregnadas de compasión compartida. Son las palabras depoder que crean realidades en armonía con la Gran Realidad. Tal vez porquepronunciar el verdadero nombre de las cosas signifique conocer su esenciaíntima y poseerlas. Es así como Gedo, el protagonista de epopeya, "El magode Terramar", podía hablar con los animales, porque conocía su verdaderonombre secreto.
Todas las antiguas Tradiciones, poseen sus palabras sagradas que contienenel origen y el fin del Universo, la esencia divina. En los Vedas, AUM(pronunciada OM) es el mantra por excelencia: la palabra de un enorme podervibratorio, capaz de adentrarnos en el Misterio y fundirnos con el Todo. Taoes el "origen de cielo y tierra del que no se puede hablar" de la filosofíataoísta. El Evangelio de San Juan la Palabra misma es el alfa y omega, elprincipio y el fin: "En el principio la Palabra existía.... Todo se hizo porella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe... En ella estaba la vida yla vida era la luz de los hombres". En estos niveles, es la gran revelación de la Palabra, que se encarna, fundiendo Espíritu y Materia, lo divino y lo humano."
Ser humano", año 2, nº 8, septiembre de 1996

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