Los problemas, puertas hacia una nueva conciencia

por Dr. Sergio Chagas

Cuando aparece un problema en nuestras vidas, lo que ocurre casi siempre, la mayoría de las personas suele tomar una actitud evasiva, se inmoviliza, trata de delegar responsabilidades, busca culpar a otros o a todo lo que pueda estar relacionado con la situación directa o indirectamente. O sea: odian el problema.

Otro grupo de personas endilga la responsabilidad de sus problemas y su incapacidad para enfrentarlos a sus padres. Otros se preguntan mientras se quejan: "¿Qué hice yo para merecer esto? Seguramente he hecho algo muy terrible en una vida anterior para tener este karma".
Lo más común es que todas estas personas en actitud de "pobre de mí", o actuando como niños heridos, demandantes e impacientes intenten buscar alguna respuesta mágica a sus problemas o a alguien que sin ningún esfuerzo les otorgue la solución.
Pocos son los que cada vez que se presenta un problema lo reciben conscientes de que es una nueva oportunidad de crecer, de encontrarse con la propia verdad y cambiar apreciaciones erróneas de la realidad.
Algunos comprenden que esto es así, pero ni bien surge un conflicto lo olvidan porque se detienen en el conocimiento y no buscan la sabiduría. ¿Qué es un problema?
Para comprender qué es un problema desde una visión holística lo analizaremos a la luz de los siguientes principios metafísicos:
Existe una sola mente que es la Mente Universal que todo lo abarca y nos contiene.
La mente humana está conectada a esta Mente Universal y a la manifestación de esta unión en cada individuo se la llama el Yo Superior.
El objetivo de la evolución del ser es manifestar al Yo Superior para cumplir una tarea de vida.
La personalidad se va formando a través de la percepción de la realidad que obtenemos de los cinco sentidos limitados de nuestro cuerpo físico, los juicios de valor recibidos de la familia y sociedad, nuestros miedos paralizantes y limitantes, nuestros pensamientos positivos y negativos y las emociones que de ellos devienen.
A través de mis estudios en la Universidad de Metafísica de California comprendí que la verdadera espiritualidad nos lleva hacia el éxito y la felicidad. Y éstos, que son el verdadero objetivo de toda vida humana se pueden alcanzar corrigiendo nuestra personalidad para permitir que se exprese nuestra verdad superior, la Mente única en cada uno de nosotros.
En nuestra mente subconsciente y en nuestra mente consciente existen patrones de pensamiento erróneo. Cuando nuestra mente consciente piensa negativamente refuerza un patrón subconsciente negativo que atrae del universo una fuerza similar.
Nosotros podemos corregir nuestra personalidad voluntariamente, pero esto requiere el "estar presentes" en cada situación y esforzarse por cambiar. O, sino, el cambio se producirá al ser "acorralados" por la vida, las fuerzas de la naturaleza o las circunstancias que se producen a través de la interacción con otras personas, que nos "espejan" aquellas partes nuestras que no queremos ver. (Recordemos que todos formamos parte de una sola mente). A estas fuerzas que nos impulsan al cambio las vivimos como problemas, sobretodo cuando nos resistimos a ellas. Pero al forzarnos a cambiar y a evolucionar, un problema es en realidad un maestro.
¿Por qué los problemas se repiten?
Muchas veces a lo largo de nuestras vidas atravesamos conflictos que aparentemente resolvemos, o, que tienden a desaparecer y al tiempo reaparecen en otras circunstancias o involucrando a otras personas, pero observamos que la esencia de la situación es la misma.
Si esto sucede, no aprendimos todo lo que nos correspondía aprender. Talvez, si el problema hubiera persistido no lo hubiéramos podido resistir y nos habría sobrepasado.
Aplicando la Ley del Amor nuestro Yo Superior espera pacientemente que cambiemos algunas características de la personalidad para repetirnos el contacto con nuestro "maestro" (el problema - "Cuando el discípulo está preparado el maestro llega").
Ya que con un nuevo nivel de conciencia podremos ejercer más correctamente nuestro libre albedrío y ubicarnos más allá del nivel en el que se encuentra el problema. Como afirmó Carl G. Jung, "los problemas no se resuelven, se trascienden".
La aparición de conflictos, por lo tanto es la puesta en marcha de la ley de causa y efecto, también conocida como Karma, que en sánscrito significa "acción" ( para cada acción hay una reacción). El karma no es ningún castigo divino como se suele creer erróneamente, sino nada más que una expresión del Amor velando por nuestro crecimiento y evolución.

¿Cómo enfrentar los problemas cuando surgen?
En la Ciencia Metafísica se enseña a enfrentar los problemas a través de distintos métodos que en conjunto nos llevan a alinearnos con nuestra conciencia superior y a trascender los problemas.

En primer lugar se enseña a no atraer mayor negatividad hacia nosotros (por la ley de correspondencia sabemos que lo similar atrae a lo similar: aquello que pensamos es lo que vivimos) a través del control de pensamiento, que permite debilitar los patrones de pensamiento negativo del nivel subconsciente y consciente de la mente personal.
A través de la meditación profunda se busca el contacto con el Yo Superior para atraer su energía hacia los niveles inferiores de la mente, y debilitar aún más los patrones erróneos, Y a través de la "Meditación Afirmativa" (repitiendo afirmaciones determinadas) se generan patrones nuevos positivos que nos permiten fluir con las fuerzas del cambio y evolucionar.
El paso siguiente consiste en seguir una guía de "Cómo enfrentar los problemas cuando surgen" que nos aconseja, entre otros puntos, a actuar inmediatamente sin ocultarse ni bien surge un problema; que al enfrentarnos a un conflicto no debemos reaccionar pensando negativamente, lo que baja nuestro nivel de conciencia, sino, mantener la calma y meditar con mayor frecuencia y durante más tiempo para recibir la guía de la mente superior, y a través de esto trascenderlo.
Los últimos pasos son: una técnica de elevación de la conciencia y una técnica para resolver la causa kármica, que nos permiten comprender lo que el problema nos vino a enseñar y mantenernos en el nuevo nivel de conciencia.
Todo lo anteriormente expuesto se ve y se trabaja detenidamente en el curso de Ciencia Metafísica que dicto. Y son notables los cambios de actitud y la evolución que he podido observar en mis alumnos. Espero sinceramente que esta nota también pueda ayudar al lector a cambiar su actitud ante los problemas, porque no completamos nuestra evolución si no aprendemos a amar incondicionalmente a aquello (o aquellos) que odiamos.

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