Neuróticos anónimos: la soledad, el primer motivo para animarse a pedir ayuda





POR GISELE SOUSA DIAS

  
Es la principal causa por la que se acude a los grupos de autoayuda. Pero en muchos casos esconde otros trastornos emocionales, como ira, ansiedad y depresión. Clarín presenció una de las sesiones. Problemas compartidos. En la Iglesia San Cayetano funciona uno de los grupos. Usan un método similar al de Alcohólicos Anónimos. /FOTOS: MARCELO GENLOTE
10/05/13
Matías estaba tan enojado con algunas historias de su pasado que se quedaba horas quieto imaginando un enfrentamiento heroico: fantaseaba con que se encontraba con su padre, que le escupía eso que tenía guardado con frases perfectamente hirientes y que le daba su merecido en nombre de toda la familia. Todavía no se daba cuenta de que estaba deprimido, lleno de odio, enroscado en un laberinto de ideas sin salida y completamente en soledad. Así llegó a uno de los 27 grupos de Neuróticos Anónimos, en Liniers. Lo que encontró fue un grupo de pares –ningún psicólogo– que le hizo de espejo: ya habían vivido experiencias parecidas en carne propia y ahora estaban usando el mismo método que usan en los grupos de Alcohólicos Anónimos para recuperarse de las enfermedades emocionales más comunes. Muchos habían llegado arrastrados por una inmensa sensación de soledad: ahí comprendieron que ese vacío enmascaraba otros, como la ira, la ansiedad, la angustia y los miedos.
Es miércoles y hoy es el día de terapia del grupo que se junta en la Iglesia de San Cayetano, en Liniers. Si serán universales los problemas emocionales que ya en la puerta la demanda es permanente: una mujer que se acerca a uno de los coordinadores, se señala el pecho con la mano abierta y le dice “tengo un dolor acá”, le cuenta que se la pasa rumiando “cosas feas” y que no puede dormir. La razón de semejante demanda es lógica: para ellos, neurótico es todo aquel que, durante el transcurso del día, tiene alguna emoción que no lo deja desarrollar bien una actividad: un miedo que no lo deja formar una pareja, una depresión que no lo deja levantarse, una sensación de angustia que no lo deja disfrutar, una ira que lo enceguece.
Puertas adentro –aunque el grupo no es religioso– cada uno va contando su historia desde un atril: “La idea es pararse, salir de la posición cómoda de la silla y dar la cara, sacarse las caretas ”, dice Carlos, que llegó al grupo hace algunos años anclado a una sombra oscura: “Estaba en proceso de separación y me sentía descontrolado: estaba sacado y yo, que nunca había sido violento, empecé a tener discusiones subidas de tono. Sentía mucha ansiedad y mucha angustia. La verdad es que yo seguía yendo a trabajar, pero igual me sentía paralizado”, cuenta.
En el grupo trabajan con los mismos pasos que se usan para tratar a alcohólicos y a adictos a algún narcótico: 12 pasos y una lupa puesta en el “Sólo por hoy”. Lo que en adictos comienza con “dejar de consumir sólo por hoy” (justamente porque al principio parece imposible pensar en cambios a largo plazo) en Neuróticos Anónimos se resignifica: sólo por hoy voy a tratar de pasar el día sin esperar resolver de inmediato todos los problemas de mi existencia, sólo por hoy no voy a criticar a nadie, no voy a dirigir a nadie, me voy a tomar media hora para estar en calma, no voy a tener miedo.
Es gratuito –una terapia individual cuesta desde 150 hasta 500 pesos por sesión–, pero los “coordinadores” saben que no es ese el imán: “Muchos dicen haber hecho años de análisis y no haber encontrado las respuestas que buscaban”, dice Susana. “No estamos en contra de los profesionales, al contrario, pero la diferencia es que el profesional no pasó por todo esto. Acá, cuando llegan se encuentran con un espejito: alguien que ya estuvo en su situación, entonces no le va a hablar desde los libros sino desde su experiencia personal”, explica otro. En los 27 grupos de Buenos Aires, participan 350 personas.
A veces, incluso, cuando saben de alguien que tiene fobias y no puede salir hacen “grupo móvil” y se mueven hasta su casa. Además, rotan entre ellos un teléfono para atender a quien sea durante las 24 horas: alguien que está con una crisis nerviosa, alguien que jura que quiere terminar con su vida, alguien que sólo necesita que lo escuchen.
Más información: ¿'Sos solo'? No lo padezcas: las ventajas de estar soltero

http://www.clarin.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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